Adelardo López de Ayala | Publicaciones

Sus mejores versos

Adelardo López de Ayala

            Amores y desventuras

   Llama rabioso a la dormida muerte,
que a la voz del pesar nunca despierta.
              
(Del Autor.)
        –  I –
LA CORTE DE DON RODRIGO 
 
                                                
   Sediento el hombre por gozar se afana;
y el Infierno, que goza en sus dolores,
la carrera del vicio le engalana
con vivas fuentes y fragantes flores.
Lánzase entonces la flaqueza humana
en pos de los placeres seductores,
y, al tocarlos, encuentra de repente
la flor marchita y sin caudal la fuente.
   Oye después la voz de su conciencia,
que en sí propia ejercita la venganza;
aplacarla pretende en su demencia,
y a nuevo crimen con furor se lanza.
El último fulgor de su inocencia
se apaga con la luz de la esperanza,
y en vano entonces reconoce el triste
que no hay placer do la virtud no existe.
………………………………………………………
   Llena de espanto, asolación y miedo
arrastra la existencia de este modo
la regia

López de Ayala o el figurón político-literario

Luís de Oteyza. Vidas Españolas e Hispano-Americanas del Siglo XIX. Madrid, 1932.

Información facilitada por Rafael Spínola Rodríguez

Introducción

          Vamos a reproducir varios capítulos de la vida de nuestro paisano Adelardo López de Ayala, desde el prisma de Luís de Oteyza, nacido en Zafra (Badajoz) en 1883, periodista, escritor y poeta del modernismo español, escribió su obra poética en la juventud.

          Practicó un periodismo combativo que le hizo famoso y polémico. En 1904, pasó a dirigir Madrid Cómico. Colaboró en numerosas publicaciones periódicas, El Globo, La Nación, Madrid, El Liberal, Heraldo de Madrid y otras publicaciones y revistas.

          Primer director del periódico La Libertad, fundado en 1919. Con él colaboraron Antonio de Lezama, Antonio Zozaya, Eduardo Ortega y Gasset, Luis de Zulueta, Augusto Barcía, Pedro de Répide, Manuel Machado, o

El nuevo Don Juan, de López de Ayala

PERSONAJES
 
ACTORES
 
ELENA. SR. LAMADRID.
PAULINA. SRA. BAGÁ.
DIEGO. SR. J. ARJONA.
JUAN. SR. OSORIO.
SEGUNDO. SR. BENETI.
GIL. SR. MARTÍNEZ.
SERENO.
EL PORTERO.
Señoras1.
Caballeros.

La acción es contemporánea y dura menos de veinticuatro horas.

Acto I

Sala de paso en casa de DIEGO, adornada con elegancia y sencillez. Dos puertas a cada lado. La primera, inmediata al proscenio y a la izquierda del actor, conduce a la habitación de ELENA; la segunda a la calle. La segunda de la derecha conduce al despacho de DIEGO y al interior de la casa. La primera al gabinete que ocupa PAULINA en el segundo acto. En el fondo un magnífico armario de roble. En el centro, y un poco inclinada a la derecha del actor, una mesa con tapete largo. Los dos espacios que median entre las cuatro puertas laterales pueden ocuparse el de la derecha con un reloj de sobremesa y el de la izquierda con un buró. La decoración que

Sobre el nuevo don Juan de Adelardo López de Ayala

M.ª Ángeles Arias Álvarez.

Asociación Cultural Coloquios Históricos de Extremadura.

I. INTRODUCCIÓN

Como el propio título indica, en esta obra de López de Ayala aparece un nuevo Don Juan. El propósito del siguiente trabajo es el de intentar aclarar en qué radica esa novedad. Para ello compararemos el personaje que nos presenta López de Ayala con otros Don Juanes anteriores al de su obra, aquéllos que a lo largo del tiempo, bien bajo idéntico nombre, bien con similares características, han contribuido a crear un tipo literario.

Es bien sabido que antes de que Tirso de Molina le diera forma literaria, la leyenda del burlador de mujeres y del hombre que desafía al más allá estaba muy extendida. Tras la obra de Tirso el tema traspasó fronteras, acabó enriqueciéndose con elementos de otros teatros e invadiendo también el arte musical.

Rotulación de la calle Camachos con el nombre de López de Ayala

Casa de López de Ayala en la calle que lleva su nombre

En 4 de octubre de 1868, la Municipalidad, presidida por don Leonardo Castelló y Donoso, tomó el acuerdo que sigue:

“El Ayuntamiento de Guadalcanal, como fiel intérprete de los deseos de sus administrados y cumpliendo, a la vez, con un deber de conciencia por parte de todos los individuos de que aquél se compone, ha acordado por unanimidad que la calle de Camachos de esta población sea conocida y rotulada con el preclaro nombre de López de Ayala.

            Los hijos de este pueblo que vieron nacer al poeta insigne, honra de las letras españolas, recuerdan orgullosos a su paisano y le tributan el homenaje de su gratitud y cariño.

            Su

Ante el monumento del poeta Adelardo López de Ayala, mi ilustre paisano

Agustín Capitán Álvarez

¿Por qué cuanto tú escribes lo respeta

como divino y santo el tiempo, el hombre?

No me respondas, no; ya sé tu nombre:

Eres algo divino, eres poeta.

Y de tu lira el celestial encanto

hiere del alma humana el sentimiento,

y el mar, la tierra, el hombre, el firmamento

escuchan con fervor tu eterno canto.

Cuando de todo muere la memoria

en los obscuros brazos del olvido,

tu fama vive en la inmortal historia;

Y la divina luz de tu poesía,

al corazón del hombre, entristecido,

devuelve la ilusión y la alegría.

Retratos a la pluma. Adelardo López de Ayala

Adelardo López de Ayala

Julio Nombela. Periódico El Imparcial, año I número 131

En una tarde de otoño de 1845 se hallaba un joven de diez y seis a diez y siete años en el hogar de una posada de la calle Alhóndiga de Sevilla.

Servía la comida una de las mozas, cuando llegaron dos alguaciles, y encarándose con el joven:

-¿Vive en esta posada –le preguntaron- un estudiante a quien llama Adelardo López de Ayala?-

-Aquí ha vivido, le contestó con la mayor serenidad; pero se ha marchado esta mañana a su pueblo con unos arrieros.

-El caso es que teníamos órdenes de prenderle.

-Pues amigos, lo que es hoy no son Vds. Los que le llevarán a la cárcel.

Retirándose los alguaciles, el joven terminó su frugal comida, y media hora después salía de Sevilla con dirección a Guadalcanal.

Textos de Rafael García-Plata relacionado con Guadalcanal

Recopilación realizada por José Mª Álvarez Blanco

Traemos hoy a estas páginas el segundo de los textos de este escritor, nacido en Guadalcanal, al que hacía referencia el segundo párrafo de la Introducción al publicado en este blog con fecha 19 de febrero de 2014. Este escrito, anterior al citado, data como puede verse de hace 110 años (JMAB).

Revista de Extremadura, Junio, 1904, Tomo VI,

Cuaderno VI, pp. 272-276.

¡POR NUESTRO ADELARDO!

Para Badajoz, para Sevilla y para Guadalcanal

Hace un año y en las páginas de esta Revista, leí con cariñoso interés la noticia de haberse organizado en Badajoz una Junta, con el propósito de levantar una estatua á mi malogrado paisano D. Adelardo López de Ayala y Herrera. Entonces me dije: ¡Bien por Badajoz, que no se contenta con haber escogido el nombre del gran poeta para

Carta que envió Adelardo López de Ayala al Conde de San Luis, ante la lentitud para representar el drama “Un hombre de Estado”, en el Teatro Español de Madrid.

Exmo. Sr. Conde de San Luís: Sin duda extrañará V.E. que, antes de tener el honor de conocerle, me haya tomado la libertad de molestarle; que yo le suplico que perdone mi atrevimiento, al menos porque él demuestra lo mucho que de su bondad confío. Desanimado con lo que se dice de la lentitud con que en el Teatro Español se ponen las producciones nuevas, y siéndome imposible permanecer mucho tiempo en la Corte, resuelto me hallaba a volverme a uno de los últimos pueblos de Andalucía, de donde he venido para hacerme ejecutar el adjunto drama, si las noticias que he tenido de la bondad de V.E. no hubieran reanimado mis esperanzas. Señor Conde: me presento a V.E. sin otra recomendación que la que pueda darme mi primer ensayo; ni tengo otras recomendaciones, ni haría uso de ellas auque

Adelardo López de Ayala, en el libro Historia de Guadalcanal, de Andrés Mirón

Escudo familia Ayala
Mirón, Andrés, “Historia de Guadalcanal” Edición Ayuntamiento de Guadalcanal. Año 2006. Pág. 326-331
UN HOMBRE DE ESTADO

El día uno de mayo de 1828 nace en la calle de Camachos Adelardo Santiago Felipe Ildefonso Fernando Rafael, hijo de don Joaquín Rafael de Ayala y Silveira y de doña Matilde de Herrera y Tena, conocido en el mundo de las letras y de la política por Adelardo López de Ayala. Autor de dramas como “El tanto por ciento”, “Un hombre de Estado”, “Consuelo”, Los dos Guzmanes”, “El tejado de vidrio”, etc, existen sobre nuestro paisano críticas de lo más encontradas y dispares: desde tenerle por el Calderón del siglo XIX, hasta colocarle en sambenito de huero versificador. Lo cierto es que, en su día, estas obras conocieron la acogida del público y que Ayala vivió, por tanto, la gloria