Convento de Sta. Clara

El 10 de marzo de 1582, por testamento otorgado en la ciudad de La Plata (Perú) el hijo de la villa don Jerónimo González de Alanís, capitán, donó 30.000 pesos para fundar este convento, cosa que realizó Fray Antonio Delgado (Guardián del convento de San Francisco), Fray Diego de Espinosa (Padre Provincial) y doña Catalina López, hermana del fundador y mujer de don Cristóbal Muñoz, por escritura otorgada en Madrid el cuatro de mayo de 1591. Asignando para el Convento 408.000 maravedís.

El 28 de abril de 1593 llegaron las primeras seis monjas procedentes del convento de Belvís (Cáceres): Isabel del Espíritu Santo, abadesa; Juana de la Cena, vicaria; María de la Columna; María de la Transfiguración; Dionisia de la Encarnación y María del Pesebre. En 1646 estaba compuesta la comunidad por veintisiete monjas y tres donadas (mujeres que, sin ser monjas, vivían retiradas en el convento), siendo abadesa la Madre Francisca de la Encarnación.

En el censo de Floridablanca de 1757, aparece que integraban la comunidad del Convento de San José de la Penitencia, ese año 16 monjas.

Algunas religiosas ilustres: Madre San Ildefonso de Guadalcanal, Catalina de San José, Antonia de la Trinidad, Francisca de San Agustín, María del Corpus Christi, Constanza de San Gerónimo, María de San Diego, Juana de Santa Clara, María Evangelista, Isabel de la Encarnación, Isabel de San Buenaventura e Isabel Baptista. También la Madre Leonor de San Bernardo, de la cual se cuenta el hecho milagroso de que “en su tierna edad, yendo a la iglesia de Santa Clara, iba delante de ella Cristo Redentor Nuestro con una cruz en los hombros, lo cual vio con los ojos corporales, de donde nació el afecto para ser religiosa.

En el mes de abril y hasta el 15 de mayo del año 1773, la Virgen de Guaditoca permaneció en Guadalcanal porque había necesidad de agua. Al estar en mal estado la iglesia de Santa María, se quedó en la iglesia de este convento de San José de la Penitencia, de las monjas clarisas.

Este convento tenía la imagen de San José, interesantísima obra atribuida a Juan de Mesa y que a comienzos del siglo XX había pasado a la capilla de San Vicente, donde fue destruida en 1936.

El 11 de octubre de 1835 se decretó la desamortización de Mendizabal y todos los conventos que tuviera menos de 12 monjas fueron cerrados.

El 19 de febrero de 1836 se decretó la venta de todos los inmuebles de estos conventos.