Convento del Espíritu Santo

La primera noticia que tenemos de este edificio es del 21 de julio de 1511 cuando los visitadores de la Orden de Santiago acudieron a las obras que estaba haciendo el clérigo Benito Garzón, para la construcción de un hospital.

No fue muy positiva esta visita, ya que no tenían los permisos necesarios y decidieron cerrar el hospital y la capilla, haciéndose cargo el Concejo Municipal de Guadalcanal.

Pasaron más de 100 años, en torno a 1612, cuando Alonso González de la Pava hijo de la localidad afincado en Potosí (América) destinó de su hacienda la cantidad de 80.000 pesos de plata.

La planta del convento la hizo Pedro Montes «maestro de cantería, vecino de la villa de Zafra». El maestro albañil que llevó a cabo las obras del convento fue Cristóbal Hernández Cano, de Guadalcanal.

El edificio construido en mampuesto y ladrillo revocado, posee planta de cruz latina, cubriéndose la nave y el presbiterio de bóveda de cañón con lunetos y fajones y media naranja en el crucero. La portada situada a los pies es de vano adintelado entre pilastras y entablamento.

El retablo mayor fue realizado por Mateo Méndez por el precio de 8300 reales. Su obra enlaza directamente con el lenguaje estructural y decorativo de la escuela sevillana, desarrollado por Martínez Montañés y Juan de Oviedo “El Mozo”.

Retablo del convento del Espíritu Santo en Guadalcanal

El dorado y pintura del retablo corrió a cargo de Manuel Rodríguez, afincado en Llerena, contratándose el 5 de julio de 1632. La cantidad acordada por la pintura del retablo fue de 5.000 reales. El programa iconográfico desarrollado recoge sobre lienzos, en el primer cuerpo, las escenas de la Imposición de la casulla a San Ildefonso, la Venida del Espíritu Santo y Santa Clara. En el ático, las del Nacimiento de Cristo, La Natividad de Nuestra Señora y su Coronación.

La capilla se terminó de labrar en el año 1635 y en el altar mayor se conserva el retrato del patrono y la leyenda:

ESTE CONVENTO FUNDO Y DOTO ALONSO GONZALEZ DE LA PAVA A  HONRA Y GLORIA DE DIOS Y DE SU BENDITA MADRE… DE NOVIEMBRE SIENDO PATRONO  JUAN GONZALEZ DE LA PAVA. AÑO DE 1635.

Interesante es la pila del agua bendita, compuesta de gallones y ceñida con el cordón franciscano, así como el patio de ordenación en el interior.

El 14 de junio de 1627 entraron las religiosas fundadoras, de la advocación de Santa Clara, que eran las Madres Catalina de la Asunción (primera abadesa), María de Santa Ana, Leonor María de San José. En 1646 sigue la misma abadesa y existían veintidós religiosas y dos donadas.

El 7 de noviembre de 1739 murió en este Convento, la Venerable Madre Ana de San Pedro.

El 19 de febrero de 1836, se produjo la desamortización de Mendizábal. Se cerró el Convento y vendieron las tierras que tenía en los años 1840 y 1842 y las monjas se trasladaron la mayoría a Llerena.

A primeros de enero de 1909 se incorporaron las primeras monjas en principio en una casa de la calle Valencia, donde se iniciaron las clases. El 26 de octubre fue bendecido el Convento por el obispo de Sevilla, Enrique Almaraz Santos (Fotografía del año 1919)

Las primeras religiosas fueron Pilar Delgado, superiora, María Auxiliadora Murube, Encarnación Álvarez y Trinidad Anguiano. Al poco entró la hermana María que se encargó de las niñas pequeñas, la hermana Amor de Dios y la hermana San Antonio y María Auxiliadora llevaba las niñas mayores (Fotografía del año 1919)

Después de tantos años de enseñanza y entrega, por las que pasaron tantas generaciones de niñas y niños y debido a problemas económicos, las Hermanas de la Doctrina Cristiana abandonaron el convento el 24 de septiembre de 1998.

Las últimas monjas fueron: Guadalupe González Elvira, superiora. Mª Amalia Nogales Gil, Encarnación Venegas Sosa, Josefa Rivero Rivero, Isabel Rico Hidalgo, Brígida de Jesús Rico y María Reyes. En Guadalcanal se quedó para siempre la Hermana Josefa María, fallecida en 1989.

El viernes 4 de septiembre 2015, se inició una nueva etapa de este edificio. Después de estar cerrado durante 17 años, el Arzobispado de Sevilla lo cedió por 50 años al Movimiento Cultural Cristiano, donde está funcionando desde esa fecha, la Casa de Formación y Espiritualidad