Juan A. de Torres “Micrófilo” | Publicaciones

Seis composiciones poéticas de Micrófilo

José Mª Álvarez Blanco (Quimiófilo)

Desde que en 1985 tuve conocimiento, gracias a Juan Collantes de Terán, de la existencia de nuestro paisano Juan Antonio Torre Salvador (1857 – 1903), que popularizó el seudónimo Micrófilo, vengo empeñado, con más o menos continuidad e igualmente más o menos suerte, en recuperar la mayor parte de su obra, tanto en prosa como en verso.

Las diversas fuentes señalan que fue autor de cuatro obras principales que son: Cristo en el Vaticano (1888) (traducción del francés de la obra atribuida en su tiempo a Víctor Hugo), Trinidad funesta (1890), Un capítulo del folk-lore guadalcanalense (1891), y Latas poéticas (1894). Como escritor en periódicos tuvo una amplia producción en muy diversas publicaciones de signo republicano y anticlerical, o simplemente satírico-jocosas. De estas cuatro obras la que se resiste a aparecer es Trinidad funesta pero

El romancero de Guadalcanal. Un siglo de tradición: de Micrófilo a hoy

Pedro M. Piñero

Virtudes Atero

Año 1989

Hace ya algunos años, comenzadas nuestras investigaciones romancísticas por tierras andaluzas, propusimos a Juan Collantes que realizara la encuesta de Gua­dalcanal y que comparara los textos de la tradición actual con los que en su día había recolectado Micrófilo. Guadalcanal fue reposo poético y refugio familiar para Juan Collantes durante muchos años, y él conocía mejor que nadie sus tra­diciones. Su fina sensibilidad poética y sus conocimientos en este campo nos hu­bieran deparado un estudio, sin duda, inestimable de esta tradición romancística, pero por unas razones u otras no llevó a cabo esta investigación. Nosotros ahora, en su memoria, publicamos estas notas que creemos pueden servir de introduc­ción a un estudio más reposado del romancero de Guadalcanal y de su entorno.

En pleno auge de las investigaciones de los folkloristas de las últimas déca­das del siglo pasado, don Juan Antonio Torres Salvador, Micrófilo,

El in Arcadia Ego

Jesús Rubio. RG año 1997

Entre 1640 y 1642, se desconoce la fecha exacta, el artista francés Nicolás Poussin pintó un cuadro titulado “Los pastores de Arcadia” (1). La obra, de inspiración mitológica y carácter bucólico, representa a cuatro pastores junto a una tumba, en la cual aparece una inscripción; “Et in Arcadia ego” (Y en la Arcadia yo…) Este lema según el libro “El enigma sagrado” de los investigadores ingleses Michael Baigent, Richard Leigh y Hemy Lincoln (Martinez Roca Editores. Barcelona, 1984) es, en realidad un anagrama, un acertijo. Según los autores de dicha obra, lo primero que llama la atención de la inscripción es que no aparece el verbo por ninguna parte. La solución parece estar en que las letras de la frase, latina, ordenadas de otra

Leocadía Ramos y la desdichada vida sentimental de Micrófilo

José Mª Álvarez Blanco (Quimiófilo)

Hace casi dos años[1], rescatando parte de un delicioso artículo en ABC de 1942, del escritor y académico de Osuna, Francisco Rodríguez Marín, traía a estas páginas el soneto acróstico, de nuestro escritor maldito Juan Antonio Torre Salvador, Micrófilo, que vuelvo a transcribir a continuación:

¿A qué, si sabes que huye la hermosura,

La dejas de gozar en la dichosa

Edad en que los sueños de oro y rosas

Olas llevan al alma de ventura?

                                                           ¾

Cuando ya la vejez, con mano dura,

A la ayer tersa faz, torne rugosa,

Del tiempo que perdiste, desdeñosa,

Inútil es que llores la premura.

                                                           ¾

Árbol es la mujer; el tiempo alado

Róbale sin piedad sus dulces flores,

A pesar del ingenio y del cuidado.

                                                           ¾

Mas nada son del tiempo los rigores,

¡Oh Leocadia! Si en fruto delicado

Se trueca el florecer de

Personajes de Guadalcanal- Micrófilo” (1859-1902)

                    Juan Collantes de Terán – RG año 1985

Juan Antonio de Torre Salvador. Escritor y periodista, nació en Guadalcanal el 15 de diciembre de 1859.

Cursó el bachillerato en el colegio de los PP. Escolapios de Villacarriendo (Cantabria). Estudió filosofía y letras en Madrid y Sevilla, donde terminó su licenciatura.

Escribió en numerosos periódicos de su época entre ellos El Solfeo, donde conoció a Leopoldo Alas “Clarín”. En Sevilla se reunía en tertulia en el café Iberia, establecido en lo que había sido cárcel Real, junto a Rodríguez Marín.

Ingresó en la masonería donde alcanzó grados muy elevados, tanto en el rito escocés como en el memphis.

En 1884 creó en Guadalcanal la sociedad local “El folklore de Guadalcanal”, siendo una de las pocas creadas en la provincia de Sevilla.

Publicó en Sevilla en 1891 “Un capítulo del folklore Guadalcanalense”, anotados y comentados.

Otros títulos que escribió: “Latas poéticas”,